En 1998 -parecen cien años-,
Julio Borges, Leopoldo López, Joaquín
Ortega, Jorge Viera y otros que por mala memoria no logro recordar, soltaron la
primera edición de órgano de divulgación del incipiente Primero Justicia, el nombre
del periódico se derivó de una palabra del siglo XII que procede del francés
ban, que significa término, fin de algo.
Su slogan era “El tambor que
anuncia un nuevo poder”, 16 años después parece que ese nuevo poder esta por
llegar, el redoblante esta anunciado una muy posible victoria en las elecciones
parlamentarias y el proceso llamado Socialismo del siglo XXI esta llegando el
fin.
Al PSUV y su cúpula
dirigente le recorre un escalofrió pues tienen su fin muy cercano, todas las
encuestas hablan por un lado del descalabro del gobierno con un 85% de rechazo
y por el otro -aunque muchos lo duden- una intención de voto opositor superando
el 60%. El gobierno ante su inminente
derrota muy lejos de rectificar sus políticas y buscar soluciones, recurre al desgastado
expediente del golpe y mete preso al
alcalde metropolitano Antonio Ledezma y pretende allanar la inmunidad de Julio
Borges y otros dirigentes opositores.
Una
nueva batalla, más allá de la crisis…
El diagnostico es idéntico
en todos los sectores que hoy adversan al gobierno, la palabra crisis marca la situación actual
del país; crisis económica, crisis de abastecimiento, crisis de salud, crisis
política y crisis institucional marcan el discurso de todos.
Después de un año de
diatribas en torno a la solución que pasaron por la constituyente, la renuncia
y la suerte, los cañones opositores comienzan un lento movimiento y parece que
están por alinearse en torno a la única posibilidad real que tenemos de disparo
los demócratas en el corto plazo “Elecciones Parlamentarias”.
Para los gobiernos de corte
autoritario todo proceso electoral genera un gran riesgo, más si su gestión de
políticas públicas tiene un precario desempeño -como es el caso venezolano-; la
posibilidad de organización de un grupo de personas que los adversan es su principal
temor. Aquí esta la verdadera razón del ataque que en días recientes le
hicieran a Julio Borges y varios dirigentes opositores; tengan la seguridad que en la medida que se siga
articulando el movimiento opositor en torno a una propuesta cada vez más incluyente,
vendrán nuevos y más fuertes ataques.
La tarea pendiente del
movimiento opositor en esta batalla será entonces, terminar de articular su
trabajo en torno a una propuesta política más incluyente que supere el discurso
del desgastado proceso impulsado por el “socialismo chavista”.
Distintas
rutas un mismo camino
Todos los que tenemos
hermanos en algún momento nos hemos peleado, cosa rutinaria en las relaciones
familiares, pero cuando la situación aprieta, siempre se trabaja de la mano
para solventar los problemas; más o menos así parece estar pasando en la historia
de Primero Justicia y Voluntad Popular, partidos que nacen del mismo vientre y
tienen mucho más en común que las diferencias circunstanciales que los llevaron
por rutas distintas sin darse cuenta que el camino era exactamente el mismo, la
lucha democrática, pacifica y electoral es sin duda el único transito para la
construcción de un nuevo proyecto político democrático incluyente.
Recientemente en una
entrevista Pompeyo Márquez hacía una reflexión en torno al 23 de enero de 1958,
decía: “nos dimos cuenta que juntos eran más poderosos que la dictadura y a
pesar de las diferencias llego el momento que la circunstancia nos hizo
trabajar juntos”; esa reflexión hoy cobra nueva vida y ese Bando 21 que hace 16 años comenzó un camino, que
por más estrecho y complicado que se puso, afianzo los pasos de una nueva
dirigencia política. Esta generación
está por llegar a nuevos espacios de poder; en sus manos esta generar un
nuevo compromiso que sea capaz de
expresar con ideas y obras la ruta para la construcción de un país mejor.
“Que suene el tambor que
anuncia un nuevo poder”.

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