En la poderosa Sao Paulo,
barrio de Barra Funda, se encuentra el Memorial de América Latina un gran
auditorium para varias decenas de miles de personas, diseñado por el genial
arquitecto Oscar Niemeyer. Al frente de la entrada al Metro, la escultura de una
mano gigante, con un manchón de sangre en la palma. La mancha roja dibuja el
mapa de Latinoamérica, que asemeja una herida. Las venas abiertas de América
Latina (1971) de Eduardo Galeano encarna una sublime y desencaminada
interpretación de la historia, pero seductoramente escrita. Su autor la forjó
de metales baratos: equivocaciones, mitos, fanatismo, resentimientos históricos
y distorsiones de la realidad. El verdadero manual del perfecto idiota
latinoamericano -con el perdón de Montaner- porque es una guía para la acción
que ya lleva casi medio siglo de sembrar indigencia intelectual en grupos
dirigentes locales.
Contiene la narrativa que
repiten muchísimos profesores, estudiantes, sindicalistas, políticos,
empresarios e intelectuales. No por casualidad el galáctico, en un acto
surrealista, se lo regaló a Obama en la V Cumbre. Pablo Iglesias dijo que
Galeano "le había dado voz a Latinoamérica". Es la versión de consumo
masivo de la teoría de la dependencia que en los setenta replantea los problemas
de América Latina en términos de comunismo duro, para descubrir que la
felicidad vendría luego de la "ruptura de la relación neocolonial"
con el "capitalismo" internacional y la reproducción del modelo de
Fidel Castro. Galeano no es exactamente un teórico sino un divulgador brillante
y excelente prosista (como poeta vale decir que después de los ripios de
Benedetti, se aceptan sospechas sobre ciertos bardos uruguayos). En tres
principales centros de irradiación, universidades de México, Brasil y el Cono
Sur se conforma esa ideología coherentemente absurda.
Odio
a la modernización
Esa teoría defendida por
Darcy Ribeiro, Theotonio dos Santos, F.H. Cardoso, Enzo Faletto, Ruy Mauro
Marini, Octavio Ianni, Tomás Vasconi, André Gunder-Frank, Carlos Lesa, Aníbal
Quijano, Vania Vambirra, Martha Harnecker, junto algunos tradicionales, Oswaldo
Sunkel, Celso Furtado y Alonso Aguilar Monteverde. Según la tesis, España,
Inglaterra, EEUU son los causantes del atraso. El intercambio comercial mundial
explica la pobreza y el subdesarrollo. Según Galeano la Revolución industrial
se hizo con el saqueo de la periferia, la exacción de los productos de las
Indias. En una primera etapa fue el colonialismo. Los procesos de independencia
fueron cambios de forma que no afectaron la médula de la explotación y
vistieron a los países de falsas repúblicas autónomas ahora subordinadas a
centros neocoloniales, primero Inglaterra y luego EEUU.
Al parecer al continente le
hubiera ido mejor si nadie lo hubiera conocido nunca, como algunas tribus del
Amazonas o de Australia que viven aún en la Edad de Piedra. Lejos de ser una
lucha contra el atraso, la miseria, las enfermedades, "la vida corta y
brutal", es contra la sociedad abierta, para cerrarlo al estilo soviético
o africano. El enemigo es la economía moderna urbana, tanto como el latifundio
o el capital imperialista. La "democracia burguesa", el mercado
internacional, la economía abierta, la libertad de expresión, los parlamentos
solo "sirven a la dominación". Es la paradójica guerra a los factores
modernos y productivos que forjaron sociedades decentes, visto lo ocurrido con
el comunismo de Galeano: los socialismos cubano, coreano o africano. El
atractivo para el mundo académico-político es que lo libraba de
responsabilidades por las desgracias, y las trasladaba a los desarrollados.
El
modelo era Cuba
En esa metafísica ha vivido
la izquierda radical latinoamericana, aunque la revolución convirtió a Cuba en
una nación harapienta, infeliz, totalitaria, monoproductora, dependiente al
extremo, primero de la URSS y luego de la Venezuela bolivariana. Muchos líderes
latinoamericanos rechazaron el pensamiento democrático, constitucional y de
apertura, salvo V.R. Haya de la Torre y Rómulo Betancourt. A la entrada de los
ochenta, varios países habían llegado a extremos niveles de pobreza, deudas y
se intentaba aún culpar a las naciones desarrolladas, pero cada vez resultaba
más difícil, pues mientras más hostil había sido la actitud hacia ellas, peor
era su situación. Nicaragua con el primer gobierno sandinista provocó una
inflación de cuarenta mil por ciento (40.000%) y perdió las elecciones con
Violeta Chamorro.
Alan García declaró
hostilidades al Fondo Monetario Internacional desde el célebre balcón de la
casa de gobierno y al final salió del poder en medio del caos. Pero ocurrieron
dos grandes sacudimientos que fracturarán más tarde la teoría social y la vida
política en todas partes: el socialismo de mercado en China de Deng Xiaoping y
el desplome de las economías estatizadas en todo el mundo, que marcaron un
nuevo rumbo. El galeanismo nunca pudo responder por qué EEUU hoy primera
potencia mundial fue una simple colonia, y el siempre dependiente Canadá,
registra la mayor calidad de vida. Tampoco por qué si el "saqueo" de
las materias primas es la fuente del mal, Venezuela se hunde en medio de los mayores
precios históricos del petróleo y a Argentina la devora la improductividad, la
corrupción y la pobreza. La historia no contada por Galeano.
@CarlosRaulHer
vía: EL UNIVERSAL
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